Lección 1 – El estudio de la Biblia desde la perspectiva reformada

Teología es el estudio de Dios. Realmente todas las personas tienen alguna teología, si algunos afirman ser ateos, “su teología” entonces es el “ateísmo”.

Dios se ha dado a conocer por medio de las cosas creadas y esta es la razón de que lo admitamos o no todos tenemos nuestra teología.

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:18-20

Teología es una palabra compuesta de raíces latinas y griegas: Teo: Dios, Logos; Conocimiento. Podríamos definir la Teología como: “El conocimiento o entendimiento que tengamos de Dios.”

Los reformadores reconocieron que el estudio del conocimiento de Dios y su plan perfecto debería provenir de la Sola Scriptura, es decir “la Escritura solamente”. En contraste con la Iglesia Católico Romana, que afirmaba que el mismo nos era impartido por las Sagradas Escrituras y las riquezas de la tradición. Los Reformadores apreciaron muchas cosas de la tradición, pero a la vez afirmaron que la misma debía ser juzgada a la luz de la Palabra de Dios, ya que la misma es la máxima autoridad en materia de fe y conducta.

Uno de los aspectos importantes a considerar en el estudio de la Biblia desde la perspectiva reformada es entender que la Teología Reformada difiere de otros sistemas de doctrina.  El punto principal de divergencia es que la Teología Reformada es un sistema de doctrina centrado en Dios, no en el hombre, la salvación o la iglesia.

Varios sistemas de doctrina consideran que la restauración del valor de la humanidad caída, es la meta y propósito final del Plan de Dios. Desde la perspectiva reformada entendemos que la restauración del hombre es parte del mismo, pero no el todo. El fin es la gloria de Dios y por tanto la restauración del hombre es una obra producto del amor y misericordia de Dios realizado en función de su honor y gloria.

La Teología Reformada concuerda con otros sistemas teológicos tales como los dispensacionalistas, wesleyanos arminianos etc., en reconocer aspectos tales como los atributos de Dios.  Pero lo que hace a la teología Reformada un sistema único, es que cada una de las doctrinas que estudia, está gobernada por la Doctrina de Dios.

La Teología Reformada aplica la doctrina de Dios a todas las demás doctrinas, haciendo de ella el factor de controlador principal en toda la teología.

Cuando la doctrina Reformada considera la doctrina del hombre, la considera a la luz de la doctrina de Dios; así mismo la doctrina de la Salvación, de la Iglesia o la doctrina de la Biblia.

Una teología basada sólo en la Palabra de Dios

A menos que se me convenza por la Sagrada Escritura o por alguna razón evidente, no me retractaré. Mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios, y actuar en contra de la conciencia es incorrecto y peligroso.

Fue Martín Lutero quien pronunció estas inmortales palabras en la Dieta e Worms. Se encontraba bajo juicio, con riesgo de muerte, ante las autoridades de la iglesia y del Estado, acusado de graves herejías. Al ser amenazado a retractarse de su doctrina de la justificación por la fe, insistió en que su doctrina se basaba en la Biblia. En previos debates con prominentes teólogos católico romanos, Lutero había sido empujado a decir que consideraba posible que el Papa y los concilios de la iglesia se podrían equivocar.

A menudo, los historiadores han explicado la Reforma protestante describiendo su causa material y su causa formal. La causa material fue la disputa acerca de la doctrina de la justificación solo por fe (sola fide); la causa formal fue la disputa acerca de la autoridad de la Biblia (sola Scriptura). El principio de sola Scriptura permanecía en segundo plano durante el debate acerca de la justificación. Cuando Lutero rehúsa retractarse en Worms, el tema de la autoridad bíblica salta a primer plano. Desde ese momento, sola Scriptura se transforma en un grito de guerra para los protestantes.

El término sola Scriptura declaraba la idea de que solamente la Biblia tiene autoridad para atar las conciencias de los creyentes. Los protestantes sí reconocían otras formas de autoridad, como las autoridades de la iglesia, los magistrados civiles, los credos de la iglesia y las confesiones de fe. Pero todas estas autoridades eran consideradas como subordinadas a la autoridad de Dios y derivadas de la misma. Ninguna de estas autoridades secundarias podía ser absoluta, pues todas son susceptibles de error. Una autoridad falible no puede atar las conciencias de forma absoluta; ese derecho está reservado para la Palabra de Dios solamente.

Un malentendido frecuente es que los reformadores creían en la autoridad infalible de la Escritura mientras que la Iglesia Católica Romana creía solo en la autoridad infalible iglesia y su tradición. Esto es una distorsión de la controversia. Durante el período de la Reforma, ambos lados reconocían la autoridad infalible de la Biblia. La pregunta era la siguiente: “¿Es la Biblia la única fuente de revelación especial?”.

Los católicos romanos enseñaban que había dos fuentes infalibles de revelación especial: la Escritura y la tradición. Dado que le asignaban a la tradición ese nivel de autoridad, no permitían que cualquier persona interpretara la Biblia de una manara contraria a dicha tradición. Eso es precisamente lo que hizo Lutero, lo que le valió la excomunión y la condena de su doctrina.

Los reformadores concordaban en que había dos tipos de revelación: general y especial. La revelación general, a veces llamada revelación natural, se refiere a lo que Dios revela de Sí mismo en la naturaleza. El apóstol Pablo declara en Romanos: “Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.” (Ro. 1:18-20)

Como hemos visto, esta revelación se llama “general” tanto por su contenido como por sus destinatarios. Todas las personas reciben la revelación de Dios en la naturaleza; no todos han leído la Escritura (la revelación especial) ni han oído su enseñanza. La revelación general no revela la historia de la redención o la persona y obra de Jesucristo; pero la revelación especial sí lo hace.

Aunque los reformadores distinguían entre revelación general y especial, insistían en que hay sólo una fuente escrita de revelación especial que es la Biblia. De ahí la sola de sola Scriptura. La razón principal para colocar la palabra sola es la convicción de que la Biblia fue inspirada por Dios mientras que los credos de la iglesia y sus declaraciones son obras humanas. Estas obras de segunda categoría pueden ser precisas y estar brillantemente desarrolladas, expresando los mejores pensamientos de los eruditos, pero no son la Palabra de Dios inspirada.