1. Mateo: Jesucristo, el Mesías

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Atención: El siguiente vídeo no tiene audio. Para mejor lectura puede ir deteniendo el vídeo acordemente. Es la parte complementaria de la Lección 1 le hemos llamado Lección 1B.

Introducción (1)

Al iniciar nuestro estudio del Nuevo Testamento debemos fijar la atención en la idea de «testamento». Estamos muy acostumbrados a referirnos a las dos secciones de la Biblia como los Testamentos; pero, por útil que nos sea esta práctica, conviene hacer notar que esto es costumbre humana, pues la Biblia misma no emplea el vocablo «testamento» para distinguir sus divisiones. De hecho, la Biblia no llama atención alguna sobre estas divisiones. Menos aún debemos pensar que los dos «testamentos» correspondan a las referencias que hay en la Biblia al antiguo y al nuevo pactos, porque cuando se empleaba este lenguaje el Nuevo Testamento no existía todavía como libro.

La palabra «testamento» viene del latín y es una de las palabras que se emplean para traducir los términos «sunteke» y «diatheke», del griego, y la palabra «berith», del hebreo. Otras palabras que se usan son: alianza, pacto, convenio y liga. Una palabra moderna sería «contrato». El concepto básico en todos estos vocablos es la idea de un «compromiso por palabra». Es por esto que en la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento, pero sin dejar de hacerlo en le Nuevo Testamento, se relaciona tanto la idea de pacto con la de promesa.

EL PACTO, el compromiso de Dios por Su Palabra, es uno y único. Es inconcebible suponer, en términos bíblicos, que Dios niegue Su Palabra o la nulifique para dar otra. Su revelación es progresiva; todas las partes concuerdan sin que una parte contradiga a la otra. La revelación es creciente; cada parte se añade a lo anterior, pero nunca va para atrás. Los dos Testamentos no enseñan, en lo absoluto, dos pactos.

Podemos pensar en los dos testamentos como dos entregas, en serie, de un mismo pacto. Los dos Testamentos juntos, la Biblia, forman la parte escrita del pacto que Dios establece son Su pueblo. Los dos testamentos, entre sí, son partes complementarias de la Palabra de Dios. La relación de la segunda parte con la primera es de cumplimiento y no de contradicción.

Introducción (2)

MATEO era judío, hebreo, con todos los prejuicios y características de su raza. Su Evangelio muestra un buen conocimiento de las Escrituras Hebreas. Como todo judío, especialmente los de su época, se interesaba por el Mesías, o sea, el Salvador Real, el prometido Hijo de David que establecería Su reino eterno. Mateo escribe para su pueblo, en términos de lo que era de más interés para su gente. Por eso, la gran afirmación de su libro es que Jesús de Nazaret es el Mesías. El tema de este Evangelio es, entonces, Jesucristo el Mesías. Para

ayudar a nuestra memoria emplearemos una serie de «p’es» para marcar las divisiones de este libro que presenta al Mesías. Las tres divisiones son: El Mesías: su Persona (1:1 al 4:16; su Propaganda (4:17 al 16:20); su Pasión (16:21 al 28:20). El libro de Mateo trata de la Persona, de la Propaganda y de la Pasión del Mesías.

La Persona del Mesías.

El Mesías es el Mediador. El Mediador está entre dos; relaciona al hombre con Dios. Por eso, tenemos qué ver al Mesías aquí en los términos de hombre, de Dios, y en Su papel de relacionar al hombre con Dios.

Su relación con el mundo de los hombres es obvia por Su genealogía. La larga lista de nombres, cada uno de una persona humana concreta, establece la humanidad de Jesús. La humanidad, en este caso, es la nueva humanidad que Dios levanta para Sí. Esto se ve en que la humanidad de Jesús es la humanidad de Abraham, no la de Adán. (Lucas, que veremos en un estudio dentro de quince días, hace otro énfasis.) Otro nombre importante en esta genealogía es el de David. (Hay en la lista tres nombres de mujeres, que son: Tamar, Rahab y Ruth. Sin mencionar su nombre, se hace referencia a Betsabé. Estas, además de María, por supuesto.) Un punto importante es que en el tiempo de Mateo era más difícil creer en la humanidad de Jesús que en Su divinidad.

Pregunta 1. ¿Qué demuestra plenamente la genealogía de Jesús?

Después notamos una mezcla de actividades humanas y divinas, de lo natural con lo sobrenatural. La concepción de Jesús es divina, sobrenatural, su nacimiento es natural y humano. Los ángeles del cielo anuncian el nacimiento de Jesús, y los reyes de la tierra llegan a visitarlo. Un ángel despierta a José y cuando José huye con María y el Niño, soldados de carne y hueso matan a niños humanos. Cuando Jesús es bautizado por un hombre, Juan, Dios dice «éste es mi Hijo».

El Mesías es el segundo Adán, es decir, que el oficio de Mediador incluye el ser hombre, ser humano. Para tomar Su papel en el pacto, el Mediador tiene qué cumplir con los requisitos del pacto. El requisito del pacto es la perfecta obediencia. (Sí creemos en la salvación por las obras; solamente que las obras no son nuestras, sino de nuestro Salvador.) El segundo Adán, para poder representar a la nueva humanidad, tiene qué probar que es obediente, capaz de cumplir. He aquí lo importante de las tentaciones; Jesús sale aprobado, obediente, capaz de ser nuestro Mesías-Mediador.

Pregunta 2. ¿Qué hechos sobrenaturales indicaron, no obstante, la divinidad de Jesús?

La Propaganda del Mesías.

En esta parte del Evangelio vemos más claro el hecho de que el Mesías es Rey. Las noticias del reino son la propaganda. El reino está presente en la persona del Mesías-Rey; por eso de puede hablar de la propaganda del Mesías en términos de los anuncios del reino (4:17). Esta parte también se divide en tres: el anuncio de los principios del reino (4:17 a 7:29); la exhibición de los beneficios del reino (8:1 a 9:34); y la ejecución de sus demandas (9:35 a 16:20).

Después de anunciar el reino, Jesús llama a Sus discípulos y con ellos inicia el Reino de los Cielos. Con ellos, para establecer Su reino, Jesús recorre toda Galilea enseñando en las sinagogas. Muestra que la manera de hacer venir el reino es anunciándolo. Mucha gente le sigue: el reino ya está iniciado.

La constitución del reino es el mensaje de Cristo, Su enseñanza. El reino consiste en la presencia de los discípulos en el contexto del mundo (5:1). La esencia misma del reino es teológica, es la Palabra de Cristo. Los capítulos del 5 al 7 hacen obvio esto. Los principios del reino están expuestos en el «Sermón del Monte». La importancia de la aplicación de estos principios es el punto de las palabras finales de este sermón, en la parábola de los dos cimientos (7:24 a 29).

En hechos y en palabras Jesús describe el reino a los que le escuchan. Los beneficios son múltiples. Jesús muestra Su poder como eterno Rey en Su autoridad sobre la enfermedad, los espíritus malos y la naturaleza. La impotencia (parálisis, ceguera, mudez y muerte) del hombre no limita las actividades del Rey.

En este contexto de poder Jesús llama a Sus discípulos a se apóstoles y les confiere participación en el poder del reino (10:1). El reino es presentado en términos de una tarea, de trabajar en la mies. El Rey se presenta como digno de confianza, y explica con enseñanza y ejemplo la labor del discípulo-apóstol. La sección termina con la confesión de Pedro, la cual redondea la enseñanza de esta parte. Se debe notar la correspondencia entre la introducción y la conclusión de esta parte (9:35 a 10:1 con 16:13 al 20).

Pregunta 3. En esta sección hay dos grandes discursos de Jesús: el Sermón del Monte (capítulos 5-7) y el que dirige a Sus discípulos antes de enviarlos a predicar (cap. 10). Léalos de nuevo y medite en las bendiciones que encierran.

La Pasión del Mesías.

Después de la época de entrenamiento de los apóstoles, «desde entonces» (16:21), Jesús empieza a anunciar Su muerte, Su pasión. Las enseñanzas son semejantes a las de antes, pero ahora son vistas en relación con la cruz y a la luz de la resurrección. Tienen qué ver con entender correctamente el ministerio del Mesías-Rey. El enfoque es hacia Jerusalén, el lugar del templo, del sacrificio. Su entrada en Jerusalén, un anuncio del Reino y parte de Sus sufrimientos (despreciado y desechado entre los hombres), es el «switch» con el que Jesús prende el proceso del sacrificio vicario, que es esencial para la realización del Reino. El Reino es esclarecido todavía más durante los días de entre el Domingo de Ramos y el de la crucifixión, por las enseñanzas de Jesús y las controversias que tuvo qué sostener. En todo esto da las pautas para la correcta interpretación de Sus actos, sobre todo en el contexto escatológico.

Pregunta 4. Lea juntos detenidamente los capítulos 24 y 25. Trate de aplicarlos a su vida.

Aquí está la institución de la Santa Cena, interpretación teológica de la Pascua y de la Cruz, como un eslabón inquebrantable entre los dos Testamentos. Luego encontramos la historia del enjuiciamiento y de la crucifixión del Mesías, que culmina en la resurrección, la indudable seguridad de la realidad del Reino.

El último párrafo del libro vuelve a uno de los temas más importantes de este Evangelio: el Rey y Su Reino (28:16-20). Jesús dice: «Toda potestad me es dada».  Una clara afirmación de ser Rey Eterno. Luego nos dice (a nosotros): «POR TANTO, id». El «por tanto» de la gran comisión es, quizá, la parte más importante.

Pregunta 5. ¿Cuál es el tema central del Evangelio de Mateo?

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