2. Marcos: La exhibición de autoridad

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Introducción

El evangelio de Marcos, junto con los de Mateo y Lucas, es uno de los Evangelio que los estudiosos llaman «sinópticos». (Esto no quiere decir, como un seminarista opinó alguna vez, «algo que no tiene ojos».) La palabra viene del griego y está compuesta de dos elementos: syn (o sun), que quiere decir: con o junto, y opsis, que quiere decir visión. Los Evangelios sinópticos son los que ven desde una misma perspectiva; parecen ser semejantes.

No se puede negar la semejanza de los tres primeros Evangelios. Un alto porcentaje de su material es el mismo en los tres. El orden en relatar la información es básicamente igual.

El punto de vista con que nos presentan al Cristo es casi idéntico, y muchas frases, palabras y hasta oraciones son repetidas en los tres. Es por esto por lo que los estudiosos hablan de estos tres Evangelios como de los Evangelios Sinópticos.

En torno a esto ha surgido, en los estudios teológicos, lo que llama el «problema sinóptico». Realmente no es un problema. Se trata de explicar la gran semejanza de estos tres Evangelios y, a la vez, hacer notar y explicar algunas diferencias notables. Se pregunta: Si se copiaron uno del otro, ¿por qué no se copiaron todo y al pie de la letra? Si no se copiaron, ¿cómo se explica la abrumadora semejanza?

Otro factor en el asunto es el de que de estos tres evangelistas solamente Mateo fue discípulo de Jesús y fue testigo ocular de los acontecimientos que describe. Lucas era un médico griego, investigador, amigo de Pablo, y Marcos (según la tradición) compuso su Evangelio teniendo como base la predicación de Pedro; pero no se encuentra su nombre en ninguna lista de los discípulos.

Nuestra respuesta a este asunto es la siguiente: en base al concepto de la inspiración, de las escrituras por el Espíritu Santo, no hay ningún problema en cuanto a la semejanza, pues el Espíritu Santo movió a cada uno para escribir los mismos datos casi en la misma manera, con pequeñas diferencias debidas a la personalidad de cada evangelista.

Además, cada uno informó lo mismo que los que conocieron a Jesús sabían perfectamente. Los primeros cristianos, los discípulos de Jesús (los ciento veinte) y los muchísimos testigos de los milagros y enseñanzas de Jesús, hacían que no se pudiera variar mucho en el reportaje de los acontecimientos. El recuerdo de Jesús estaba en su memoria contenido en las palabras precisas, que pronunció.

Ahora bien, por otro lado, cada uno de los evangelistas, por la dirección del Espíritu Santo, escribió con un propósito diferente, y para un distinto público. Cada uno quería lograr algo específico con su propia gente. Notamos, hace ocho días, que Mateo escribió para los judíos; para mostrarles que su Mesías, su Rey, ya vino para establecer Su Reino, y que el Reino del Mesías era ya una realidad.

Esta idea era importante e impresionaba solamente a los judíos, ya que ni los romanos ni los griegos esperaban un Mesías. Otros temas les llamaban la atención a ellos. Ahora bien , suponiendo que es verdad, como se supone comúnmente, que Marcos escribió para los romanos, y Lucas para los griegos, se puede esperar que los temas y los estilos se adecuaran al público aludido.

En el caso de Marcos se encuentra precisamente eso. Se encuentran los vocablos más usuales para los romanos, nombres de lugares, monedas, etc. Pero, sobre todo, unos conceptos que llamarían la atención de un pueblo militar, como era el pueblo romano

 Es en este contexto donde notamos que el concepto principal del libro es el de «exousia«, autoridad, potestad o poder. Es el derecho y la capacidad de mandar. Este concepto es notable en el libro. Algunos textos importantes son: 1:22; 1;27; 2:10 (texto clave en este Evangelio); 3:15; 6:2; 6:7; 11:27-33 (otro texto clave); 14:62, y muchos otros. También hay muchas ocasiones cuando la cuestión de la autoridad es el asunto que se trata, sin que se emplee la palabra «autoridad».

Por otra parte, sabemos que hay alguna relación entre la familia de Juan Marcos (el evangelista Marcos es Juan Marcos) y Pedro (Hechos 12:12). Pedro lo llama «mi hijo» en 1 Pedro 5:13. Es muy probable que la tradición tenga razón en que Marcos haya escrito su Evangelio con base en los conocimientos de Pedro.

Además, Marcos vivía en Jerusalén durante el ministerio de Jesús. Y si el muchacho de Marcos 14:51-52 no fue Marcos, ¿quién fue? Podemos estar seguros de que Marcos no estaba lejos de los acontecimientos evangélicos, y de que su punto de vista personal, junto con sus dotes y experiencias, lo hicieron un testigo privilegiado.

Para estudiar el Evangelio de Marcos lo vamos a dividir en cuatro partes, todas relacionadas con el concepto de autoridad.

  1. En la primera parte vemos el origen de esta autoridad (1:1-13)
  2. en la segunda parte vemos la autoridad declarada (1:14 a 3:35);
  3. en la tercera, la autoridad ejecutada (4:1 a 10:52); y
  4. en la última, la autoridad merecida (11:1 a 16:20).
  1. El origen de la autoridad de Jesús. Capítulo 1:1-13

El Evangelio de Marcos empieza de manera diferente de los demás Evangelios sinópticos. Se inicia con una declaración de que lo que sigue es, en verdad, el Evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios, y que este Jesucristo es el anunciado por Isaías el profeta; que, además, es tal como lo describió el profeta, o sea, el pre-anunciado y prometido eterno Rey.

Lo que cita (un texto compuesto de Malaquías e Isaías) va como un encabezamiento al anuncio del inicio del cumplimiento del tiempo (Véase 1:15). Afirmamos esto porque la cita se refiere precisamente a Juan el Bautista, y no al Salvador.

Dos puntos importantes nos llaman la atención: Juan vino siendo profetizado y profetizando. Tanto el ser profetizado como el estar profetizando, hablan del origen divino de la autoridad del Salvador.

La manera tan breve de referirse al bautismo y a las tentaciones de Jesús, indica que los acontecimientos, en sí mismos, no eran lo más importante, sino lo que proporcionaban al concepto básico del Evangelio. Parece que para Marcos lo importante de las tentaciones es que «el Espíritu le impulsó» y que «los ángeles le servían».

2. La autoridad de Jesús declarada. Capítulo 1:14-3:35

La idea de autoridad está ya en el anuncio de que Jesús predicaba «el reino de Dios». Lo hizo en términos del cumplimiento del tiempo y de la presencia real del reino (autoridad). La frase «se ha acercado» (1960) es una mejor traducción que «el reino está cerca» (Antigua Versión). La idea es que el reino ya está.

Después de llamar a los primeros cuatro discípulos, Jesús entra en la sinagoga, donde la nota más sobresaliente de Su enseñanza es la autoridad. Muestra Su autoridad dándole órdenes al endemoniado, y esto causa nuevos comentarios sobre Su autoridad.

Los otros milagros que relata Marcos en el mismo contexto reafirman la idea de autoridad. Luego Jesús hace un milagro con el propósito declarado de mostrar Su autoridad (o potestad) (2:10).

En lo que sigue Marcos nos declara esta autoridad haciendo que le veamos en acción. La acusación del sábado, del ayuno, etc., tienen qué ver con esto. Una de las más fuertes declaraciones de la autoridad de Jesús la hace en relación con el pecado contra el Espíritu Santo.

La más bella enseñanza del principio de la autoridad se encuentra en el capítulo 4, donde Jesús presenta e interpreta la parábola que, comúnmente, llamamos «la parábola del sembrador». Junto con ésta encontramos otras que dan la misma enseñanza. En todo vemos que la autoridad y el poder es la Palabra, que, desde luego, es la Palabra de Cristo. Termina esta parte con un milagro que muestra la autoridad de Jesús sobre la naturaleza. Los discípulos se preguntan: «¿Quién es éste que tiene autoridad sobre el viento y el mar?»

 Tarea 1. Haga una lista de las órdenes que dio Jesús en esta primera etapa de Su autoridad declarada. (Marcos 1:14-3:35).

3. La autoridad de Jesús ejecutada o ejercida. Capítulo 4:1-10:52

Esta es la división más larga del libro. Corresponde a lo que llamamos «la propaganda (o publicación, o publicidad) del Reino”. Aquí vemos comisionados a los apóstoles, y que Jesús les da autoridad. El que delega autoridad lo hace porque la tiene. En todo vemos la operación de esta autoridad repartiendo beneficios a los miembros del reino.

Aquí encontramos milagros de sanidad, de nutrición y de poder sobre los demonios. Las enseñanzas también se relacionan con el tema, sobre todo en cuanto a que las enseñanzas de Jesús se oponen a las tradiciones de los antepasados y a las costumbres de los judíos, especialmente de los fariseos.

Nunca debemos pensar, (aunque se oiga decir, de cuando en cuando) que Jesús se oponía al Antiguo Testamento, sino que se opuso a las perversiones que la tradición había introducido en él (7:13).

Santiago (Jacobo) y Juan entendieron bien esto de la autoridad, y ellos quisieron participar en ella. Jesús les enseña que la idea de autoridad es diferente (10:42-43) y emplea la palabra «exousia», traducida aquí como «potestad».

La autoridad es autoridad para servir, y la tiene solamente aquél que pueda cumplir con el servicio. La autoridad tiene qué ser merecida. Esta idea nos lleva a la última división del libro.

Tarea 2. Después de la inspirada confesión de Pedro, el Señor anuncia tres veces Su crucifixión y Su muerte. ¿Puede usted dar las citas bíblicas correspondientes?

4. La autoridad de Jesús es merecida. Capítulo 11:1-16:20

Esta sección del libro de Marcos corresponde a la parte del Evangelio de Mateo que hemos llamado «pasión». Solamente que es notablemente más breve en Marcos: cinco capítulos contra doce. La información en Marcos es mucho más reducida en cantidad. Pero la historia es la misma, y no hay ninguna contradicción en detalle.

Para Marcos, toda la última parte del libro es el cumplimiento de las palabras de Jesús a Santiago y a Juan, explicando Su misión y el ejercicio de Su autoridad (10:45).

Va a la cruz en relación con esta autoridad. Ordena que le traigan el pollino con la sola excusa ce que «el Señor lo necesita» (11:3). Purifica el templo llamándolo «mi casa». Maldice la higuera y habla de Su autoridad. Enseña sobre el tributo, causa disturbios en las gentes y divisiones entre los grupos. Todo para llevarle al sacrificio, porque Su autoridad será legitimada en él. Jesús marcha deliberadamente hacia la cruz.

El juicio y la crucifixión de Jesús ocupan un espacio normal en el Evangelio de Marcos; pero la resurrección tiene un espacio relativamente menor. Esto concuerda con el propósito de Marcos de exhibir la autoridad de Jesús, que se muestra todavía en las señales y en la sobrenatural extensión del Reino de Cristo en el mundo

Ahora nos corresponde leer TODO EL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS, para estar debidamente informados y entender la próxima lección.

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