6. Los Hechos de los Apóstoles: La internacionalización del pueblo de Dios. (II)

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Introducción

Hace quince días empezamos nuestro estudio del libro de HECHOS notando cómo Dios rompió el aislamiento judío de la Iglesia, para hacer de ella una Iglesia verdaderamente universal y católica. En la parte que estudiamos en la clase pasada Dios apenas nulificó este aislamiento.

Lo que vimos fue solamente la preparación, la orientación para el proceso de la internacionalización del Pueblo de Dios.

En la lección de hoy queremos ver la realización, o efectuación, de este proceso.

Recordemos que las divisiones del tema corresponden a las secciones que hemos encontrado en el libro mismo.

  • La 1ª parte corresponde a la preparación se consigna en los primeros doce capítulos, del 1 al 12.
  • La segunda parte, la efectuación, corresponde a los últimos dieciséis capítulos, del 13 al 28.

El tema del libro lo vemos reafirmado en la segunda parte.

En la primera parte apenas emprendimos el viaje, este viaje de Jerusalén a Roma.

Llegamos hasta Antioquía, ciudad que es puerto, literal y sugestivamente. Pero todavía no hay impacto en el Imperio. El cristianismo, hasta este punto, no es más que un malestar local, aunque los lugares donde se manifiesta son un poco más numerosos.

En la segunda parte vemos que todo el Imperio está afectado y que el cristianismo llega hasta la casa de César (Fil. 4:22).

Es la Iglesia, el Pueblo de Dios, que se está internacionalizando. Esto lo vemos en el primer viaje de Pablo y Bernabé: es la Iglesia la que envía a los misioneros. Y éstos, los misioneros, regresan a ella, y a ella le dan su informe (13:1-3 y (14:26-28).

En el capítulo 15 del libro podemos observar la primera asamblea general de la Iglesia, en su sesión en Jerusalén. Allí, oficialmente, la Iglesia decide que es universal, internacional y (en el sentido correcto de la palabra) católica. Notaremos algo más sobre esta reunión un poco más tarde en esta clase.

Dividiremos la segunda parte del libro de Hechos en dos:

  • La primera parte trata de tres viajes voluntarios (con un paréntesis);
  • la segunda parte, se ocupa de un viaje forzado

Los tres viajes voluntarios son, desde luego, los tres viajes misioneros de Pablo; el paréntesis es el concilio de Jerusalén. Esta parte va del 13:1 al 21:16. La segunda parte, la que trata del viaje forzado -con boleto pagado- es el viaje de Pablo a Roma, adonde es llevado prisionero. Esta parte va del 21:17 al 28:31.

Tres viajes voluntarios y un paréntesis. (13:1 a 21:16)

El llevar a efecto la internacionalización del pueblo de Dios va en serio desde el inicio y la organización de la Iglesia de Antioquía. Creció tanto esta congregación que tenía cinco pastores. Los primeros dos fueron Bernabé y Saulo (Pablo).

De Jerusalén habían enviado a Bernabé para atender a la congregación de Antioquía, y éste buscó la ayuda de Saulo (Pablo), haciendo el viaje a Tarso para llevarlo a Antioquía (11:22-25). No sabemos cuándo aumentó la congregación en Antioquía, pero en poco tiempo hubo trabajo para cinco pastores.

El Espíritu Santo fijó Sus ojos en dos de estos pastores, y dijo a la congregación: «Apartadme a estos dos». La congregación estuvo pronta para cumplir, y llegó a ser la primera iglesia misionera, la Iglesia Madre de todas las iglesias europeas, americanas, australianas, africanas, orientales. etc., etc. Bernabé y Pablo son los primeros misioneros, juntos con un joven ayudante, Juan Marcos, a quien conocemos como el autor del segundo Evangelio; pero este joven duró poco tiempo y volvió a Jerusalén (13:13).

Podemos concluir de estos últimos versículos del capítulo 15 que Pablo no quedó muy bien impresionado de este joven. Pero por sus cartas aprendemos que Pablo, más tarde, cambió su sentir respecto a Marcos.

Pablo, (quien hasta ahora había sido “Saulo”), y Bernabé van a la isla de Chipre, donde la predicación de Pablo es acompañada con las señales del Reino, o sea, el poder sobre los espíritus malos. De Chipre van a la región de Asia Menor llamada Galacia, donde organiza las iglesias a las que escribe más tarde la Carta a los Gálatas. Aquí vemos el primer ejemplo de la predicación de Pablo, su uso de la sinagoga como punto de contacto, y su atrevimiento para hablar del mensaje de Cristo.

En un mismo lugar es considerado como un dios y, después, apedreado como un criminal (Listra). Pablo y Bernabé constituyeron ancianos en las iglesias, y Iglesia ya es internacional.

La experiencia más profunda de Pablo es la que incluye en su informe a la iglesia de Antioquía, cuando él y Bernabé regresan allá después de su primer viaje. Es ésta: «(Dios) había abierto la puerta de la fe a los gentiles». Se puede hablar de la internacionalización del pueblo de Dios como la «gentilización» de la Iglesia.

Un paréntesis: El capítulo 15 nos narra cómo la iglesia trató con el problema de qué hacer con las congregaciones de los gentiles. El episodio previo en que Pedro relató su experiencia con Cornelio, fue la preparación; pero ahora la iglesia tiene que decidir.

Después de mucha discusión y largas entrevistas con Pablo y Bernabé, la iglesia decide a favor de la internacionalización del pueblo de Dios, y con inusitada osadía dice: «Ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros…» Es, sin lugar a duda, una de las decisiones de más trascendencia que ha tomado la Iglesia en toda su historia. Con esta decisión la Iglesia determina su propia naturaleza, bajo la dirección del Espíritu Santo.

Hay un desacuerdo entre Bernabé y Pablo sobre el sobrino de aquél. No es muy alentador el relato, pero por esta debilidad humana Dios hace que haya dos equipos de misioneros. Bernabé lleva a Marcos, y Pablo va con Silas. Más tarde Timoteo acompaña a estos dos últimos. (Timoteo parece ser un convertido del primer viaje.) Nada sabemos de los viajes de Bernabé y Marcos; nuestra historia se concentra en Pablo y su equipo.

El segundo viaje de Pablo (15:36 a 18:23) empieza con la intención de visitar las iglesias que se organizaron en el primer viaje, pero el Espíritu Santo cambia pronto la intención, y les llama a Macedonia. Con este viaje el Evangelio llega a Europa. En este viaje se fundan iglesias cuya correspondencia vamos a leer más tarde en esta serie de estudios. Son las iglesias de los filipenses, los tesalonicenses y los corintios.

De éstas la iglesia de Tesalónica es, tal vez, la que más nos llama la atención. Con una obra de tres semanas Pablo dejó una iglesia, y ahí vemos el método y mensaje de Pablo con gran claridad. Habiendo salido de Tesalónica, va a Berea, luego a Atenas, y llega a Corinto, de donde escribe las cartas a los tesalonicenses, apenas unos cuantos meses después de haberles dejado.

Después de pasar año y medio en Corinto, cuya condición espiritual examinaremos en el estudio de las cartas enviadas a esta iglesia, Pablo regresa a Antioquía, su iglesia patrocinadora. Con su ejemplo Pablo apoya la idea de que la obra evangélica y misionera es obra de la Iglesia.

El tercer viaje (18:23 a 21:16) empieza como el segundo: con un recorrido de las iglesias fundadas en los viajes previos. De allí va a Éfeso donde Pablo tiene que corregir la obra de Apolos, la que realizó antes de ser instruido por Priscila y Aquila; interesante acontecimiento que ha dado ocasión a que algunos elaboren, hoy día, una doctrina equivocada sobre el Espíritu Santo. La experiencia en Éfeso también ilustra la confrontación del cristianismo con las religiones paganas, y los intereses involucrados.

Pablo seguramente hizo mucho más, durante el tercer viaje, de lo que está narrado para nosotros; lo que está aquí está por su importancia para la Iglesia. Lucas dedica largos pasajes a Éfeso; primero a sus experiencias allí, y luego al primer instituto ministerial que se llevó a cabo en Mileto, con referencia especial a los ancianos de Éfeso. En su discurso en este instituto Pablo aclara bien la obra del pastor (obispo, anciano) en la Iglesia.

De allí, pasando por muchos lugares, Pablo se dirige a Jerusalén, donde termina su tercer viaje. Ya la Iglesia es muy internacional; le falta solamente llegar a Roma. Y es el anhelo de Pablo que llegue allá.

Un viaje forzado (21:17 a 28:31)

Con difamación y aviesas intenciones aprehendieron a Pablo en Jerusalén. Así inició su viaje forzado hacia Roma. Quizá le falte dinero a Pablo, pero Dios le dará un viaje con boleto pagado. Solamente que Pablo todavía no lo sabe. Para con Pablo Dios tenía la costumbre de arreglarle las cosas antes de informarle.

Ahora Pablo tendrá la oportunidad de predicar a funcionarios del gobierno, a reyes, a gobernadores y a potentados, la cual nunca habría tenido si Pablo mismo hubiera arreglado las cosas. Debemos fijar la atención en la serie de personas notables a quienes Pablo predicó en ese tiempo, desde a los oficiales más importantes de los judíos en Jerusalén, pasando por los grandes gobernantes regionales, hasta llegar, a través de las oportunidades de hablar con capitanes de barcos, oficiales de la marina y comandantes de puertos, a le Roma misma donde en su casa y en la corte predica el Evangelio.

Lo que es importante en esta sección del libro no son las experiencias de Pablo, sino sus discursos. Son varios: ante el pueblo en Jerusalén; ante el concilio; ante Félix y ante Agripa.

En estos discursos Pablo cuenta su conversión dos veces y explica la esencia del Evangelio con mayor frecuencia. Es en estos discursos donde vemos que Pablo interpreta su conversión como su llamamiento. ¿Será válida esta interpretación para todo cristiano?

A Pablo Dios le da la oportunidad de dar un testimonio vivo de que Jesucristo es Rey, tanto del mar y de las serpientes como del corazón de Pablo. Después de un naufragio y de algunas otras experiencias Pablo llega a Roma. Los hermanos van a su encuentro y él les da el testimonio (que es también el tema del libro de HECHOS): «Sabed, pues, que a los gentiles les es enviada esta salvación de Dios» (28:28).

Pablo empieza una nueva época en su ministerio. Está dos años en una casa alquilada, que se convierte en templo, donde predica el Reino de Dios a todas las gentes, de todas las naciones, de todas las clases sociales, incluyendo a las más ricas y poderosas. Desde su cárcel en Roma escribe muchas de sus cartas. Ejerce el «pastoreo por correspondencia». Por estas cartas, sobre todo por la Carta a los Filipenses, sabemos más de su ministerio en Roma.


En la próxima lección tendremos nuestro primer repaso sobre el Nuevo Testamento: de MATEO a HECHOS DE LOS APOSTOLES. Se recomienda la lectura de las lecciones de la 1 a la 6, a fin de recordar mejor su contenido.

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