Lección 11 – El Pentateuco

E1 término Pentateuco (pente significa cinco; así que Pentateuco significa «cinco rollos») se refiere a los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. También se les llama «Tora» o «Ley» porque desde antiguo los judíos han respetado esta obra en cinco volúmenes como su Ley. A veces se les llama los «Cinco libros de Moisés», por ser éste su personaje sobresaliente y haber sido el gran legislador de Israel por más de cuarenta años.

Estos libros enfocan los principales hilos de la revelación a los hebreos: En Génesis tenemos la revelación a Abraham, Isaac, Jacob y José (los patriarcas o «padres») con la creatividad de Dios y el pecado del hombre como trasfondo. En Éxodo hallamos una doble revelación: la libertad de los cautivos en Egipto y la dación de la Ley en el monte Sinaí. Levítico plantea claramente la enseñanza y la necesidad de vivir santamente. En Números Dios guía a su pueblo en su marcha hacia la Tierra Prometida. En Deuteronomio, Moisés recapitula el mensaje de Dios en cuanto a ley e historia hasta aquel momento, y se repiten los Diez Mandamientos (capítulo 5). En todo esto Dios se manifestó mediante reales actos históricos; por consiguiente, no es maravilla que, más que cualquier otro pueblo de la antigüedad, los judíos hayan tomado en serio la historia. Repetimos que en el acontecer histórico Dios se manifestó a su pueblo.

Hasta tiempos modernos todos los cristianos y los judíos creían que Moisés era el autor de la mayor parte o de todo el Pentateuco. Éxodo 24.4; Deuteronomio 31.9,24-26, por ejemplo, lo señalan como autor de porciones del Pentateuco. Algunos pasajes posteriores (e.g. Josué 1.7,8; 1 Reyes 2.3; 2 Crónicas 34.14) reconocen a Moisés como autor de la Ley. Además, el Nuevo Testamento da por sentada dicha paternidad (e.g. Lucas 24.27,44; Juan 1.45; Hechos 28.23). En ninguna parte dice la Biblia que Moisés haya escrito todo el Pentateuco. Por ejemplo, él no escribió el relato de su muerte al final de Deuteronomio. Pero hoy día algunos sostienen la tesis de que varias personas, y quizá muchas, participaron en la producción y redacción de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento. Dicha tesis ha sido combatida, especialmente en los círculos conservadores. Pero lo que resulta claro es que hubo fuentes escritas en que se basó el Pentateuco (e.g. «El libro de las batallas de Jehová», Números 21.14). Moisés, hombre ilustrado capaz de apreciar el valor de las relaciones escritas, bien puede haber recogido los registros genealógicos y de otra índole, para unirlos a lo revelado por Dios (e.g. la Creación) tejiéndolos en forma de narración continua. En resumen, esa es la tesis actual respecto a Moisés como autor.

Génesis

Autor y fecha

Véase «Pentateuco», al comienzo de este capítulo.

Destinatarios

El pueblo de Israel.

Versículos clave

Génesis 12.1-3: «Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra».

Propósito y tema

Génesis es una palabra griega que significa «origen» o «comienzo». Es un título apropiado para el libro que narra en lenguaje religioso el origen del cielo, la tierra, el hombre, el pecado, la muerte y los judíos.

El título del libro indica el propósito del mismo: relatar el comienzo. Los primeros once capítulos presentan el origen de la historia universal desde Adán hasta Noé. Del capítulo 12 al 50 trata la historia de los patriarcas hebreos (los padres) desde Abraham hasta José.

El Dios único es el Creador de todo (capítulo 1). El hombre fue el acto que coronó la creación. El pecado fue la gran desobediencia del hombre (capítulos 2, 3). La característica del pecado del hombre es que donde hay orgullo hay resistencia a la autoridad: rebelión. Dicha rebelión es básicamente contra Dios, y como tal (puesto que Dios es justo) cae bajo el juicio divino: tenemos así el diluvio de los capítulos 6—9. Pero, después de castigado, el hombre persistió en su pecado (capítulo 11); tal es la condición del hombre que, aunque se le castigue, y aunque sepa lo que debe hacer, peca. Pero si el carácter del hombre lo impele a pecar a despecho de su conocimiento, el carácter de Dios es el ser misericordioso a despecho de la persistencia del hombre en el pecado. En el lenguaje teológico al favor inmerecido de Dios se llama «gracia», la cual es, en cierto sentido, el verdadero mensaje de la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis. Aunque Adán y Eva habían pecado, aunque Caín había matado a su hermano Abel, aunque la humanidad había desobedecido a Dios, mediante Noé, Él salvó a un remanente. En Abraham, ese remanente llegó a ser el pueblo electo, el Israel de Dios, y se prolonga hoy día en quienes verdaderamente se identifican con la iglesia. Por medio de Abraham y los elegidos de los tiempos bíblicos, Dios había de proveer el gran liberador Moisés y el gran Libertador Jesús. También José es símbolo de liberación: si bien sus hermanos lo trataron cruelmente, él los salvo de una muerte de hambre inminente mientras reinaba en Egipto.

El hombre pecó; Dios juzgó, redimió y dio nueva vida. Estos potentes actos se revelan en la creación, el diluvio, la vida de Abraham y de los padres judíos. Los salvadores actos de Dios son el tema de Génesis y de la Biblia en conjunto.

Bosquejo

DE ADÁN A NOÉ: COMIENZO DE LA HISTORIA (capítulos 1—11)

Creación universal (capítulo 1)

Adán y Eva; la Caída (capítulos 2—3)

Caín y Abel, primer homicidio, descendientes de Adán (capítulos 4—5)

Noé, el diluvio, el Pacto del arcoíris (capítulos 6—9)

Comienzo de las naciones (capítulo 10)

Comienzo de los idiomas, de Sem a Abraham (capítulo 11)

DE ABRAHAM A JOSÉ: LOS PADRES HEBREOS (capítulos 12—50)

Abraham (capítulos 12—25)

Isaac y los gemelos Jacob y Esaú (capítulos 26—36)

José (capítulos 37—50)

Éxodo

Autor y fecha

Véase «Pentateuco» al comienzo de este capítulo.

Destinatarios

El pueblo de Israel.

Versículos clave

Éxodo 3.8: «Y he descendido para librarlos de manos de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel…»

Propósito y tema

El título de «Éxodo» procede de la traducción griega del Antiguo Testamento (conocida como Septuaginta), y significa «salida» o «partida». Es un nombre adecuado para el libro que narra la historia de la partida de los judíos de Egipto atravesando el desierto de Sinaí rumbo a la tierra prometida, historia que continua en los dos libros siguientes del Pentateuco.

Moisés es el gran personaje en torno al cual ocurren los sucesos del Éxodo. Al comienzo del libro aparece como niño de cuna, crece hasta ser jefe de los israelitas cuando estos salen de Egipto y vagan por el desierto, y es a él a quien se da la Ley. De su grandeza en la historia no cabe duda. Tampoco cabe dudar de la grandeza de los dos acontecimientos centrales del libro: (1) la liberación del cautiverio egipcio y (2) la dación de la Ley. Estos dos acontecimientos han resultado significativos para la historia judíocristiana. En ellos se reveló Dios; constituyen ejemplos adicionales de sus actos salvadores.

El Éxodo significó liberación, y hasta el día de hoy lo celebran los judíos en la Pascua (véase «Días sagrados y fiestas»); de igual modo la Ley, cuya esencia son los Diez Mandamientos, es suma y sustancia de moralidad para los judíos. También para los cristianos el Éxodo y la Ley son esenciales: Cristo en la cruz es el Cordero Pascual, que conmemoramos en la Cena del Señor experimentamos al ser liberados del pecado, así como los hijos de Israel fueron liberados de Egipto. Los Diez Mandamientos forman la base de las leyes y para el cristiano el amor al prójimo es «el cumplimiento de la ley» (Romanos 13.8-10).

Bosquejo

Una curiosidad es que el libro de Éxodo consta de cuarenta capítulos, el mismo número de años de la peregrinación por el desierto. Los cuarenta capítulos se dividen en tres partes: Historia, Ley, Adoración.

HISTORIA: LIBERACIÓN DE EGIPTO (capítulos 1—18)

Israel en el cautiverio egipcio (capítulo 1)

Moisés llamado a ser liberador (capítulo 2—4)

Faraón, Moisés, las diez plagas (sangre, ranas, piojos, pulgas, morriña, úlceras, granizo, langostas, tinieblas, muerte), la Pascua (capítulos 5—12)

Comienza la peregrinación, paso del Mar Rojo (capítulos 13— 14)

Dios provee: Cántico, agua potable, codornices, maná, victoria (sobre Amalec), consejo (de Jetro, suegro de Moisés) (capítulos 15—18)

LEY: DADA EN EL MONTE SINAÍ (capítulos 19—34)

La Ley dada a Moisés, los Diez Mandamientos (capítulos 19— 31)

La Ley quebrantada por el pueblo, el becerro de oro, las tablas rotas (capítulo 32)

La Ley restaurada, las segundas tablas (capítulos 33—34)

Levítico

Autor y fecha

Véase «Pentateuco», al comienzo de este capítulo.

Destinatarios

Los hijos de Israel, Aarón y sus descendientes.

Versículo clave

Levítico 20.26: «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos».

Propósito y tema

Este libro se escribió primariamente para que el pueblo judío comprendiera claramente qué significa vivir santamente. Bosqueja las leyes que rigen la vida santa, y da instrucciones al sacerdocio. La tribu de Leví estaba dedicada al sacerdocio; de ahí el término «sacerdocio levítico». (El título «Levítico» significa «el libro de los levitas».) Los sacerdotes estaban encargados del culto público y la adoración se relaciona evidentemente con la vida santa. El sacerdocio del Antiguo Testamento tiene la esperanza puesta en el Gran Sumo Sacerdote (Jesucristo) del Nuevo.

Como el propósito del libro era instar al pueblo a vivir santamente y adorar en santidad en presencia del santo Dios, ciertas palabras como «santo», «santificar», «santuario», se emplean más de cien veces. La palabra «santificar» significa al pie de la letra «apartar» para el propósito de Dios.

El sistema de sacrificios con sus ofrendas y oblaciones se menciona docenas de veces. Subraya la expiación, así como la limpieza espiritual; en realidad, expiación y santidad son las ideas clave para comprender este libro. El Levítico deja claro que el modo adecuado de allegarse a Dios es por medio del sacrificio (capítulos 1—7), y este énfasis apunta hacia la derramada sangre de Jesucristo en el Calvario. La santidad del pueblo de Dios se subraya en los capítulos 1—27.

Bosquejo

FORMAS DE ALLEGARSE A DIOS (capítulos 1—10)

Mediante el sacrificio: ofrendas de alimentos y animales (capítulos 1—7)

Mediante agentes: los sacerdotes (capítulos 8—10)

FORMAS DE VIDA SANTA DELANTE DE DIOS (capítulos 11—24)

Respecto a alimentos (capítulo 11)

Respecto a la maternidad (capítulo 12)

Respecto a la lepra (capítulos 13—14)

Respecto a la vida privada (capítulo 15)

Respecto a la adoración y el día de expiación (capítulos 16— 17)

Respecto a relaciones humanas de laicos y sacerdotes (capítulos 18—22)

Respecto a los siete «días» (o períodos) santos: Pascua, panes sin levadura, primeros frutos, ofrenda encendida, trompetas, día de expiación, tabernáculos (véase «Fiestas y días sagrados») (capítulo 23)

Respecto al aceite y los panes de la proposición (capítulo 24)

FORMAS DE EXPRESIÓN ÉTICA: LEYES Y VOTOS (capítulos 25-27)

Años sabático (séptimo) y del jubileo, los pobres, promesas y advertencias (capítulos 25-26)

Votos al Espíritu Santo (capítulo 27)

Números

Autor y fecha

Véase «Pentateuco», al comienzo de este capítulo.

Destinatarios

El pueblo y sacerdotes de Israel.

Versículos clave

Números 1.2-3: «Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas. De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos».

Números 14.19: «Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí».

Propósito y tema

El propósito de este libro es histórico. Narra los 40 años de peregrinación por el desierto. Registra el censo de unas dos generaciones (el título «Números» —en griego arithmoi— se emplea porque numera las generaciones de los judíos durante la peregrinación por el desierto). El termino «desierto» se emplea unas 45 veces en el libro. Dios disciplinó a su pueblo en los cuarenta años de peregrinación, porque ellos pecaron con su incredulidad y desobediencia. Pero se revelan en forma poderosa el cuidado y guía de Dios. Aunque Israel se rebeló, Dios jamás quebrantó su pacto; fielmente los guió a Canaán, la tierra prometida a los padres de Israel. Israel es infiel; Dios es fiel. Pero en todo esto no se empaña la santidad de Dios. Las normas para purificarse antes de presentarse ante Dios, destacan vívidamente la santidad del Señor. Su castigo a los judíos idólatras (capítulo 25) pone aun más de relieve su justicia y santidad. El Dios santo es el Dios fiel y guiador del pacto.

Bosquejo

EL CENSO EN EL SINAÍ: PREPARACIÓN PARA EL VIAJE (capítulos 1—9)

Organización: recuento del pueblo, las tribus preparadas y ordenadas (capítulos 1—2)

Instrucciones a los levitas, ritos, ofrendas (capítulos 3—8)

Celebración del primer aniversario de la Pascua (capítulo 9)

VIAJE DESDE EL SINAÍ A CADES-BARNEA (capítulos 10 — 12)

Comienza el viaje (capítulo 10)

Murmuraciones, y el castigo de Dios (capítulos 11—12)

ERRANTES POR EL DESIERTO (capítulos 13—20)

Los espías informan negativamente sobre la «Tierra Prometida» (capítulo 13)

Israel rehúsa entrar en la tierra; el castigo de Dios; cuarenta años de experiencia en el desierto (capítulo 14)

Instrucciones para entrar en la «Tierra Prometida» (capítulo 15)

Sucesos clave hasta la muerte de Aarón: rebelión de Coré, florecimiento de la vara de Aarón, instrucciones a los levitas, regreso a Cades-Barnea, pecado de Moisés, muerte de Aarón (capítulos 16—20)

VIAJE DE CADES-BARNEA AL JORDÁN (capítulos 21—36)

Murmuraciones y pecados, pero al final, victoria; la serpiente de bronce. Balaam, inmoralidad (capítulos 21—25)

Nuevo censo, Josué elegido como sucesor de Moisés (capítulos 26—27)

Ofrendas y votos (capítulos 28—30)

Victoria de Israel sobre los medianitas (capítulo 31)

Organización tribal y ubicación geográfica, se recapitula la peregrinación, ciudades de refugio (capítulos 32—36)

Deuteronomio

Autor y fecha

Véase «Pentateuco», al comienzo de este capítulo.

Destinatarios

Los hijos de Israel.

Versículo clave

Deuteronomio 10.12-13: «Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?»

Propósito y tema

El título «Deuteronomio» significa en griego «repetición de la Ley». A la nueva generación que está a punto de entrar en Canaán, se le da la Ley, interpretada y ampliada. Reiteradamente se le previene guardar la Ley y seguir en pos de Dios. Verbos como «guardar», «seguir», «poner por obra» aparecen decenas de veces en Deuteronomio. Moisés subraya lo que ocurre a la gente cuando ésta desobedece a la Ley (tragedia), y el fruto que reciben cuando cumplen la Ley (bendiciones de justicia).

Es un libro muy conmovedor, porque en él se halla el mensaje final de Moisés a los hijos de Israel, poco antes que éstos cruzaran el Jordán para entrar en la Tierra Prometida. Narra los acontecimientos finales de la vida y ministerio de Moisés. En dos grandes partes puede dividirse en forma natural este libro: capítulos 1—30, mensajes finales de Moisés; y capítulos 31—34, últimos sucesos de la vida y ministerio de Moisés.

Bosquejo

MENSAJES FINALES DE MOISÉS (capítulos 1—30)

Mensaje I: Desde Horeb hasta las llanuras de Moab, el viaje visto retrospectivamente (capítulos 1—4)

Mensaje II: Repetición y explicación de los Diez Mandamientos, con la adición de «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas» (6.5) (capítulos 5—26)

Mensaje III: Mensaje (bendiciones y maldiciones, obediencia y desobediencia) para dramatizar: la mitad del pueblo de pie en el monte Ebal, y la otra mitad en el monte Gerizim, hablándose y respondiéndose recíprocamente (capítulos

27—30)

FIN DE LA VIDA DE MOISÉS: SUCESOS FINALES (capítulos 31—34)

Con 120 años de edad, Moisés está listo para morir, y amonesta a Israel, «esfuérzate y anímate» (vv. 6,7,23) (capítulo 31)

Moisés entona su cántico de despedida (capítulo 32)

Moisés bendice a Israel (capítulo 33)

Últimos sucesos en la vida de Moisés, y su muerte (capítulo 34)